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Autismo y régimen de visitas

Lunes, 7 de abril de 2014

 

Gloria Sánchez Castrillo

Editora (Área Derecho Privado)

Thomson Reuters

Hoy es primer día en este Ius Civile.

Tal vez muchos de ustedes, lectores habituales de estos blogs, hayan tenido la oportunidad de leerme en alguna otra ocasión, si es así, gracias.

En cualquier caso, y si así lo desean, les invito a que consulten el blog penal http://penal.blogs.lexnova.es/ del que “vengo trasladada” allí podrán ver cómo desde hace algunos años he querido compartir con los lectores (muchos convertidos en habituales seguidores) diversos temas que me parecían de interés comentar. Todo mi agradecimiento por aquella etapa que cierro y una gran ilusión por la que hoy comienzo en este blog civil.

…..

El pasado 2 de abril se celebró el Día Mundial de Concienciación del Autismo. Así lo declaró Naciones Unidas en el año 2007. Desde entonces y cada año, se nos recuerda la necesidad de desmitificar el autismo y recordar a la sociedad que estamos ante un trastorno que afecta a 1 de cada 150 niños nacidos y que impide a quien lo padece comunicarse adecuadamente.

Es esta celebración la que me sirve de puente para comentar una sentencia (SAP de Málaga, 188/2013, de 20 de marzo de 2013), que ha caído en mis manos y que aprovecho para compartir con ustedes, nada más y nada menos, porque el protagonista de la misma es Balbino, un menor de 9 años que padece el trastorno de espectro autista (TEA).

Sus padres, separados desde hace años, comparten la titularidad de la patria potestad. Su madre es quien tiene atribuida su guarda y custodia con el consiguiente derecho de visitas a favor del padre, ¿dónde reside el conflicto? en el trastorno autista que padece el menor.

Y yo me pregunto, ¿puede el autismo ser un argumento “de peso” para restringir al padre su derecho de visitas? Vamos a ello.

El régimen de visitas fijado a favor del padre, y que ahora es el que se impugna, es de un día a la semana, sábado o domingo, a elección de la madre, durante dos horas y en un Punto de Encuentro Familiar, previendo la posibilidad de ampliarse en función de la evolución del desarrollo de la patología que padece el menor.

¿No les parece poco tiempo que un padre pueda ver a su hijo un día a la semana? Si lo más habitual son como poco, fines de semana alternos y la mitad de las vacaciones ¿porqué está fijado este régimen de visitas? ¿en base a qué argumentos legales?

Tal vez convenga recordar que si para cualquier niño el apoyo familiar es su principal referente, imagínense para un pequeño autista.

Piensen que cuando uno entiende la realidad de una manera diferente, el ámbito familiar y afectivo de carácter nuclear es esencial para poder desarrollarse emocionalmente, y no digamos cuando un niño tiene especiales deficiencias en la integración social, intereses restringidos y repetitivos, dificultad en expresar sentimientos, deseos, emociones, déficit de comunicación verbal, anomalías en el lenguaje, una insistencia irracional en seguir rutinas o una acentuada falta de reconocimiento de la existencia de los demás, ya, ¡ni les cuento!

Si partimos de nuestro texto legal los argumentos a favor de un régimen normalizado de visitas vienen solos ¿porqué?, solo tenemos que acudir al artículo 94 del Código Civil que nos recuerda que el  régimen de visitas es el que reconoce a favor del progenitor que no tenga consigo a los hijos menores de edad o incapacitados ¿con qué finalidad? doble:

  • por un  lado facilitar la visita propiamente dicha,
  • y por otro, mucho más esencial, la de fomentar la comunicación y la convivencia con el menor.

Hasta aquí, ¡perfecto!

¿Porqué limitarlo entonces cuando un menor es autista?

Según su madre, porque precisa de cuidados y atenciones especiales, razón que durante años ha justificado que haya sido atendido preferentemente y casi de forma exclusiva por ella y más cuando el padre padecía determinadas adicciones de las que hoy afirma estar recuperado.

Pero no sólo eso, sino que desde un punto de vista más específico, en el caso que hoy comentamos, los dos peritos citados en la causa han coincidido en señalar que no era conveniente establecer un régimen de visitas normal ya que el menor no puede ser atendido por cualquier persona y que un derecho de visitas normalizado con pernoctas supondría un retroceso en la evolución de la patología del menor, siendo conveniente unos encuentros previos entre padre e hijo supervisados por especialistas quienes serían los encargados de decidir si en el futuro convendría o no el establecimiento de un régimen de los denominados normalizados ¿qué puede añadir el padre ante este argumento?

Pues bastaría recordar que es la propia sentencia la que nos da la pista al señalar que el derecho de visitas es:

  • un derecho de contenido afectivo, encuadrable entre los de la personalidad,
  • de naturaleza extramatrimonial, innegociable e imprescriptible,
  • no dirigido a satisfacer los deseos de los progenitores sino como un complejo derecho-deber cuyo adecuado cumplimiento tiene como finalidad especial la de cubrir las necesidades afectivas y educacionales de los hijos en aras de su integral desarrollo, estando condicionado a que resulte beneficioso para el menor

¡casi nada!

A veces en la vida hay que darle la vuelta a todo, ver un poco “las cosas del revés”, me explico. Hace poco leía en el informe “Un niño con autismo en la familia”, como una madre de una niña autista recordaba que “Cuanto más sabes sobre el tema y sobre cómo puedes ayudar a tu hija vas estando menos preocupada y lo vas afrontando mejor”.  

Sería tanto como reconocer, que cuanto más especiales son las necesidades de un hijo más especial debe ser la relación de los padres, ¡de ambos!, con él. Que los especiales cuidados que un niño necesita no sean nunca argumentos para limitar el derecho de visitas sino todo lo contrario, que incluso, si el padre quiere, ¡y en este caso claro que quiere!, esas visitas se amplíen, porque sino, ¿dónde queda el principio del favor filii?

 

 

 

 

 

 

Relaciones paterno-filiales

  1. Rosa Maria Gestal Vales
    Miércoles, 9 de abril de 2014 a las 20:13 | #1

    El régimen de visitas de este caso, aunque es un caso especial, entiendo que tiene que ser impuesto igualmente por un juez que ha valorado la situación y está dictando sentencia en función de lo que considera mejor para el menor, autista, y que mas le beneficie independientemente de los deseos de los progenitores

    • Gloria Sánchez Castrillo
      Jueves, 10 de abril de 2014 a las 08:03 | #2

      Muchas gracias por su comentario.

  2. Lunes, 14 de abril de 2014 a las 12:56 | #3

    No he leído la sentencia y quizás esa limitación a que el niño se comunique con su padre tengan más que ver con las adicciones pasadas del padre que con la evolución del autismo del menor.
    En el despacho he tenido 2 casos de Asperger (un desorden encuadrado dentro del autismo) en los que se ha luchado y conseguido una custodia compartida que viene funcionando muy bien a pesar de la oposición frontal de la madre en su momento.
    Evidentemente no es posible generalizar pero animo a los padres a consultar con los profesionales la posibilidad de ampliar comunicaciones con sus hijos hasta alcanzar la custodia compartida de los mismos que únicamente les va a reportar lazos fraternos más fuertes y beneficios.

    • Gloria Sánchez Castrillo
      Lunes, 14 de abril de 2014 a las 13:00 | #4

      La sentencia no aporta mucho más sobre esas adicciones que en su día padecía el padre, tan solo las menciona de pasada, pero es evidente su utilización como argumento de peso para limitar ese derecho de visitas. Le agradezco mucho su participación, sobre todo por aportar un argumento de gran valor con el que estoy completamento de acuerdo. Muchas gracias.

  3. Alba
    Viernes, 25 de abril de 2014 a las 21:12 | #5

    Hola, mi pregunta es la siguiente, tengo un hijo con autismo y su padre, aunque lo visita frecuentemente, no es regular (hay fines de semana que no va y otros si)
    Quisiera saber si el padre, puede solicitar la tuición compartida, ya que tiene otra hija, la que vive con él, pero a la que cuidan sus abuelos, puesto que él esta trabajando durante la semana y los fines de semana, se dedica a trabajos extras

    Gracias

    • Gloria Sánchez Castrillo
      Miércoles, 30 de abril de 2014 a las 17:25 | #6

      En reiteradas ocasiones, nuestro Tribunal Supremo recuerda que la custodia compartida requiere de la existencia de unos requisitos previos, cuyo cumplimento deberá ser tenido en cuenta a la hora de determinar finalmente qué régimen es el más adecuado para el menor. Es evidente que a la hora de determinar el carácter compartido de la custodia será imprescindible valorar aspectos tan importantes como el tipo de relación anterior que los progenitores vienen manteniendo con el menor; asimismo, la propia opinión y el deseo del niño afectado será altamente relevante; los informes psicosociales solicitados al efecto, así como la buena relación basada en el respeto mutuo que los progenitores tengan, aspecto muy relevante, pues no puede olvidarse que un buen entendimiento entre ambos padres siempre será el mejor punto de partida para defender cualquier postura “favor filii”. Gracias por su comentario.

  4. Monica
    Martes, 1 de septiembre de 2015 a las 11:28 | #7

    Hola,

    Tengo un hijo autista de alto funcionamiento y padre con la misma patología. Quisiera saber si en caso de separarnos (la convivencia es muy difícil por la patología de padre e hijo) podría tener yo la custodia ya que creo que para el niño sería más estable y rutinario como él necesita. Que dice la ley en este caso? No hemos solicitado grado de discapacidad por parte de ninguno de los dos. Sólo tenemos informes psicológicos.
    Gracias

    • Gloria Sánchez Castrillo
      Martes, 1 de septiembre de 2015 a las 12:34 | #8

      Buenos días,
      El principal argumento o piedra de toque para determinar a cargo de quién quedan los hijos en caso de ruptura de sus progenitores es el interés del menor.

      El especial cuidado en las atenciones que requiere un niño y una disciplina en los horarios y atenciones que debe prestarle (de especial importancia y cumplimiento en niños autistas), son razones de peso a favor de otorgar la custodia a uno u otro progenitor en caso de ruptura del vínculo matrimonial.

      Es decir, si atendidas todas las circunstancias del caso, el menor va a estar mejor atendido por uno de ellos y no tan bien por el otro, perfectamente pueden los tribunales otorgar a aquél la guarda de su hijo, siempre teniendo como objetivo el atender a su hijo de la manera más adecuada, completa, disciplinada y delicada que, en este caso, el autismo requiere.

      No obstante, el juez va a tener en cuenta todas las circunstancias y, además de lo que se pueda acreditar de antemano con informes de discapacidad, por ejemplo, el propio juzgado dispone de forenses para emitir informes de los que raramente se apartan nuestros jueces.

      Muchas gracias por su comentario.

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