Inicio > Responsabilidad civil > Cuando el retraso en el diagnóstico no genera responsabilidad

Cuando el retraso en el diagnóstico no genera responsabilidad

Martes, 28 de enero de 2014

Thomson Reuters-Lex Nova

Entre las muchas cuestiones que habitualmente se plantean con ocasión de las reclamaciones relacionadas con la indebida prestación de la asistencia sanitaria, es recurrente la cuestión del retraso de diagnóstico que se relaciona, también frecuentemente, con la llamada pérdida de oportunidades.

Se trata ahora de aquellos supuestos de diagnóstico complejo en los que es necesario realizar diversas pruebas diagnósticas que se alargan en el tiempo, y es que la asistencia sanitaria pública no siempre es tan rápida como quisiéramos los pacientes pues la existencia de unos medios materiales limitados hace que determinadas pruebas más complejas se demoren y, a veces, transcurran “algunos meses” desde que el paciente acude por primera vez a su médico hasta que se consigue un diagnóstico certero y se implanta el tratamiento adecuado.

Desde el punto de vista del paciente, no es complicado plantear una reclamación sobre la base de entender que se pudiera haber producido un defectuoso tratamiento médico, por cuanto una asistencia más rápida hubiera podido evitar el resultado fatal producido o hubiera conseguido una mejor calidad de vida del paciente una vez que se diagnostica una determinada enfermedad.

Esto se pone muy en relación con lo que se ha dado en llamar la “inversión del razonamiento deductivo”: no es difícil fundamentar una supuesta infracción de la lex artis cuando se conoce el resultado producido; lo difícil es realizar un diagnóstico adecuado y plantear los medios de tratamiento antes de conocer propiamente todos los detalles del diagnóstico y antes de saber cual va a ser el desarrollo de la enfermedad. Es diferente el diagnóstico que realiza el médico asistencial del diagnóstico que hace un Perito Judicial a la hora de elaborar su informe.

La sentencia dictada por la Sección Tercera de la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJ de Castilla y León, con sede en Valladolid, de fecha 8 de octubre de 2013 (Recurso 1629/2009) trata de la reclamación por responsabilidad patrimonial presentada en reclamación de una indemnización por importe de 180.000€ por entender que había existido un déficit asistencial y posterior retraso diagnóstico en relación al carcinoma adenoide quístico ubicado inicialmente en el lóbulo profundo de la parótida izquierda de la paciente pues existían datos clínicos de que lo venía padeciendo desde marzo de 2006.

La recurrente, y paciente, contando 39 años de edad, acudió en marzo de 2006 a su médico de atención primaria por presentar un dolor, primero recurrente y posteriormente continuo, a nivel de la región mastoidea y retro mandibular. Remitida al servicio de Otorrinolaringología, se le realizó ecografía con resultado negativo y unas pruebas de analítica. Ante la persistencia del dolor, en noviembre de 2006 se le realizó una resonancia magnética nuclear, sin masas identificables en su parótida. Fue remitida a neurología, descartándose una afectación neurológica parcial. De vuelta al servicio de otorrinolaringología, se le practican más pruebas diagnósticas (gammagrafía de glándulas salivales) y se repite la resonancia magnética nuclear en marzo de 2007, sin mostrar, en ningún caso, alteraciones reseñables.

En octubre de 2007, el servicio de cirugía maxilofacial, por remisión del servicio de otorrinolaringología, realizó un TAC donde se visualizó un ligamento estilo mastoideo hipertrófico y calcificado en ambos lados, pero más marcado en su lado izquierdo (lugar donde ubicaba el dolor la paciente), ante otras sospechas diagnósticas (síndrome de Eagle) se programó resección quirúrgica de dicho ligamento y biopsia de la zona, realizada de noviembre de 2007, donde ya se obtuvo un diagnóstico histológico de carcinoma adenoide quístico.

En noviembre de 2007 se le realizó nueva resonancia magnética nuclear donde ya se evidencia la presencia de una masa en la región de su lóbulo profundo de su parótida izquierda compatible con ese carcinoma.

En el recurso contencioso al que pone fin la sentencia de referencia se practicó prueba pericial aportada por la Compañía Aseguradora de la Comunidad Autónoma prestadora de la asistencia, así como prueba pericial emitida por una Perito designada judicialmente. La citada facultativa incidió en el hecho de que el carcinoma que afectó a la paciente se mostraba silente a las pruebas de diagnóstico de imagen. Las pruebas realizadas fueron adecuadas para la detección del cáncer de parótida, en concreto la resonancia magnética nuclear, y siempre dieron resultado negativo. Sólo la última de ellas puso de manifiesto la existencia de una masa tumoral. Por lo tanto, difícilmente podía el servicio de otorrinolaringología detectar el proceso tumoral que podía, o no padecer la paciente en marzo de 2006.

Insistió la Perito que la realización de una biopsia fue descartada reiteradamente toda vez que una obtención de células del lóbulo profundo de la glándula parótida izquierda entraña un alto riesgo de lesión del nervio facial, por lo que está contraindicada su prescripción siempre que una resonancia magnética nuclear no sugiera lo contrario.

Concluyó el Informe afirmando que nada constaba en el expediente administrativo ni en la Historia Clínica que aconsejara la realización previa de una biopsia; se insiste en que la paciente fue correctamente estudiada, con la realización de las pruebas adecuadas en cada momento de la evolución del carcinoma que afecta a la paciente. Que todas las pruebas realizadas fueron arrojando resultados negativos hasta el final, rechazando la existencia de retraso diagnóstico y concluyendo que se han seguido los protocolos sin infracción alguna de la Lex Artis.

Vemos pues, y ésta es la conclusión que podemos extraer, que no basta con que exista retraso o demora en el diagnóstico para justificar una estimación de la reclamación de responsabilidad patrimonial que se pueda interponer; es necesario que el retraso sea, precisamente, la causa de la lesión o secuela producida y por la que se reclama ya que, de no ser así, se haría responsable a la Administración de una serie de daños que pudieran derivarse de una asistencia médica correcta.

Obrar de otro modo generaría un efecto no querido por el ordenamiento, como sería que cualquier demora o retraso en el tratamiento médico, aunque proceda de una asistencia ordenada a la curación, pudiera generar responsabilidad. La inversión del razonamiento está muy en relación con esta cuestión: es fácil justificar la infracción de la lex artis cuando ya se conoce el diagnóstico, la evolución del paciente y la enfermedad; lo que puede justificar la estimación de una reclamación es que, conociendo sólo los síntomas, no se haga un diagnóstico adecuado cuando debería haberse obrado de otro modo atendiendo a las circunstancias de lugar y tiempo de la asistencia de que se trate.

Responsabilidad civil

  1. Sin comentarios aún.
*