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Yo medio, tú medias, él media (I): La figura del mediador

Martes, 19 de junio de 2012

Jaime Barbero Bajo (@Jaimebarbero)

(Coordinador del Área Civil de Lex Nova)

Ya en el Senado (y a punto de finalizar su tramitación como Proyecto de Ley), el Real Decreto-Ley 5/2012, de 5 de marzo (BOE del 6) sienta, al fin, las bases del procedimiento de mediación en materia civil y mercantil con el objeto de erigirse en alternativa a la vía judicial e institucionalizar esta figura como medio recurrente del ciudadano para la resolución de conflictos, contribuyendo, en definitiva, a aligerar la excesiva litigiosidad de nuestro sistema.

Una de las funciones esenciales del Estado de Derecho es la garantía de la tutela judicial de los derechos de los ciudadanos. Esta función implica el reto de la implantación de una justicia de calidad capaz de resolver los diversos conflictos que surgen en una sociedad moderna y, a la vez, compleja.

Con estas líneas se abre la Exposición de Motivos del Real Decreto-Ley 5/2012 el cual —a medio camino entre la necesaria regulación uniforme de la mediación y la amenaza de expediente o sanción por la no transposición de la Directiva 2008/52/CE sobre mediación en conflictos transfronterizos— regula, por primera vez en nuestro ordenamiento, la figura de la mediación civil con carácter único y general.

Sin entrar en análisis ya manidos sobre la norma y sus notas características (voluntariedad, deslegalización, flexibilidad, confidencialidad, suspensión de plazos, etc.) debemos detenernos en los interrogantes que nos plantea la nueva regulación que, sin obviar que estamos ante un avance positivo, denotan alguna zona gris y cuestiones susceptibles de mejora.

LA FIGURA DEL MEDIADOR

Primer apunte crítico: todavía está pendiente el imprescindible desarrollo reglamentario que paute los requisitos y el procedimiento formativo para ser mediador. No podemos sacar pecho ante una institución que favorecerá considerablemente la resolución de conflictos cuando la supeditamos a la necesaria concreción de las condiciones que ha de reunir el protagonista fundamental del procedimiento. No es lógico que una norma que tan favorablemente va a afectar a nuestro sistema —no sólo jurídico sino también social— se vea frenada, en cierto modo, por la ingente dilación (a mí me lo parece) de la programación formativa de los futuros mediadores.

Lo que está claro —sin entrar a valorar omisiones respecto al borrador inicial como la necesidad de ser titulado superior o carecer de antecedentes penales— es que el reglamento venidero deberá concretar sobradamente las cualificaciones de este profesional ya que en él recaerá la resolución de una gran parte de los conflictos privados de los próximos años (o, al menos, esa es la intención inicial).

La norma en sí misma sólo establece tres requisitos para acceder a la condición de mediador (art. 11): persona natural, con formación específica en la materia (no hace falta ser licenciado en derecho) y que suscriba un seguro de responsabilidad civil para cubrir los posibles daños que ocasione en el ejercicio de sus competencias (cuando concurra mala fe, temeridad o dolo). Quedan, en consecuencia muchas preguntas en el aire:

¿Qué conocimientos primarán en los temarios?, ¿los jurídicos, los psicológicos, las técnicas de negociación o persuasión, la base ética?, ¿será una formación uniforme para todo el territorio nacional?, ¿en qué consistirá la formación continua?

Considero que un conocimiento de los aspectos jurídicos civiles y mercantiles resulta más que indispensable y lo que no me atrevo a responder es si una persona ajena al mundo del Derecho podrá tomar conciencia del asunto de una manera óptima.

 

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Contenido extractado de “Yo medio, tú medias, él media (la mediación tras el RD-L 5/2012)”. Lex Nova La Revista núm. 66

Proceso Civil, Resolución extrajudicial de conflictos

  1. gistonic
    Viernes, 22 de junio de 2012 a las 10:32 | #1

    Coincido completamente con tu artículo, incluso en el aspecto de la formación. Como futuro mediador, he de reconocer que la formación entorno al contexto de la mediación es fundamental. Mi formación de base es la psicología y al igual que yo reconozco que otras formaciones de base no deberían mediar en algunas situaciones donde es aspecto psicológico sea fundamental, yo tampoco me veo capaz de afrontar de forma profesional una mediación civil o mercantil, es por ello, que abogo por la comediación, donde todos podamos aportar nuestro conocimiento al conflicto. De nada sirve solucionar ciertos conflictos jurícos, si la relación personal no mejora y se desencalla. Cuántos conflictos surgen por temas personales ocultados bajo conflictos económicos y materiales? Por lo que, apostemos por el trabajo interdisciplinar, comediemos y conseguiremos un porcentaje de ésxito mucho mayor. En definitiva ganar-ganar.

    • Jaime Barbero Bajo
      Viernes, 22 de junio de 2012 a las 11:03 | #2

      Gracias por su comentario. La solución que propone sería la ideal. Contar con un equipo mediador multidisciplinar daría una respuesta óptima a la resolución del conflicto. Otra cosa es que ello implique una mayor aportación de recursos y medios lo cual, dados los tiempos que corren, no favorece a tan eficiente alternativa.

  2. Sábado, 14 de julio de 2012 a las 14:42 | #3

    Excelente artículo. Podéis consultar una presentación de la nueva Ley de Mediación aquí: http://bit.ly/OECBvu. Saludos

    • Jaime Barbero Bajo
      Lunes, 16 de julio de 2012 a las 08:41 | #4

      Muchas gracias. Un saludo.

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